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Trastornos del espectro autista

Sección: trastornos del espectro autista

Los Trastornos del espectro autista, son una denominación «moderna» para agrupar una serie de trastornos difusos del neurodesarrollo infantil. Se consideran actualmente como estados o síndromes caracterizados por ciertas características o manifestaciones comunes:

1.- Trastornos en la calidad del lenguaje y la comunicación.

2.- Problemas en la calidad de la socialización y el como el niño interactúa con otros niños y adultos.

3.- Problemas en la conducta y comportamiento, con conductas repetitivas, movimientos anormales y repetitivos, conductas obsesivas, agresividad, auto-agresiones y muchos otros.

En los últimos 30 años, ante el alarmante aumento de niños con este diagnóstico, se han intensificado los estudios para tener una mayor comprensión de este problema. Si bien, no se ha identificado un Gen del autismo, se han podido identificar múltiples mutaciones genéticas que favorecen la aparición de este trastorno en los primeros dos años de vida. La presencia de estas anomalías genéticas, que afectan rutas bioquímicas y metabólicas claves para el funcionamiento normal del cuerpo, hacen que este grupo de niños sea especialmente susceptible y vulnerable a la exposición de ciertos factores medio ambientales, desde la alimentación, presencia de tóxicos, microorganismos, radiaciones y otros.

El modelo denominado Genético- ambiental, base del tratamiento biomédico considera que los trastornos del desarrollo del espectro autista tienen su origen en una serie de trastornos a diferente nivel y que tiene manifestaciones neurológicas, no siendo un problema neurológico en su origen.

Los distintos factores y trastornos, que explicarían la aparición de un trastorno de desarrollo en niños que nacen aparentemente sanos, serían:

1. Dismorfismos genéticos o mutaciones genéticas varias que condicionan rutas bioquímicas, metabólicas y de desintoxicación alteradas.

2. Intoxicación crónica por metales pesados y sustancias químicas tóxicas.

3. Anormalidades bioquímicas en procesos esenciales como la metilación, la transulfuración y la desintoxicación.

4. Trastornos del sistema inmunológico.

5. Deficiencias nutricionales variadas.

6. Infecciones crónicas por hongos, virus, parásitos y bacterias.

7. Anormalidades hormonales tales como exceso de hormonas masculinas y sus metabolitos, así como anormalidades pituitarias como niveles menores de oxitocina y vasopresina.

8. Trastornos gastrointestinales variados, deficiencias enzimáticas, hipersensibilidad al gluten, la caseína y otros alimentos,

hiperpermeabilidad intestinal, desequilibrios importantes en la flora intestinal, inflamación crónica del intestino y otras.

9. Estrés oxidativo.

Todas estas piezas de la evidencia indican que estos síndromes son el resultado de la interacción patológica entre factores de susceptibilidad genética asociados a agresores ambientales que actúan desde la vida intrauterina y cuyos efectos son objetivables en los primeros años de la vida de los niños afectados. Lo interesante es que actuando sobre las múltiples anormalidades encontradas, el resultado final (estado, síndrome, enfermedad o manifestaciones externas conductuales objetivables) es susceptible de ser mejorado, restablecido o recuperado.