Autor: Dr. Enrique Bertossi F.

Hace 30 años, la tasa de autismo, hoy denominado Trastorno General del desarrollo del Espectro autista, bordeaba un niño cada 10.000.- Si bien en este tema específico no tenemos estadísticas reales en nuestro país, podemos utilizar como referencia lo que está sucediendo a nivel global, donde los países desarrollados y en vías de desarrollo están mostrando actualmente cifras de 1 afectado por cada 60-80 niños. Con tasas de crecimiento de más de 800% cada 10 años en los últimos 30 años, los trastornos del espectro autista y del desarrollo infantil están constituyendo un problema de salud pública.

El problema reviste hoy las características epidemiológicas de una epidemia, y Chile sin duda no está al margen de esto. Las epidemias tienen solo 2 causas conocidas, Infecciones y Tóxicos. El factor infeccioso ha sido descartado como un variable vinculada a las causas y cada día se acumula más evidencia de que el aumento progresivo de la toxicidad ambiental estaría jugando un rol relevante en este fenómeno, como es reconocido públicamente por el centro de control de enfermedades de estados unidos en el año 2014.

Hablar de toxicidad ambiental no se refiere solo a factores de contaminación ambiental, considera también el uso indiscriminado y masivo de aditivos alimentarios, agroquímicos, medicamentos, inmunizaciones y otros, cuya presencia creciente afectaría a grupos más vulnerables genéticamente y en etapas de la vida donde esta vulnerabilidad es aún mayor, como es el caso de lactantes y niños pequeños.

El modelo de comprensión de este fenómeno desde este punto de vista es conocido como Modelo Genético ambiental , y explicaría el porqué, estando todos los niños expuestos a condiciones ambientales similares, algunos se verían severamente afectados y otros no. Muchas de estas condiciones genéticas ya se conocen, la mayoría de ellas están vinculadas a mutaciones que afectan la eficiencia de rutas bioquímicas y metabólicas esenciales, y lamentablemente no son modificables. Sin embargo, el factor de exposición ambiental, el otro componente de la ecuación, si es un factor modificable, como también son modificables los efectos y consecuencias que observamos en los niños.

El enfoque de tratamiento basado en el modelo genético ambiental, conocido como tratamiento biomédico, liderado por el grupo DAN, del Autism Research Institute ( ARI) de Estados Unidos , se realiza desde hace más de 40 años, en los que se ha ido acumulando suficiente evidencia científica y clínica que lo justifica y fundamente y con millares de niños recuperados. Este modelo, no excluyente para nada de opciones farmacológicas para el manejo de ciertos síntomas en caso de ser realmente necesarias, se ha ido extendiendo y popularizando en muchos otros países, ya que ha mostrado ser una opción segura y efectiva para la recuperación de cientos de miles de niños.

El tratamiento biomédico con fundamento en el modelo integrativista genético ambiental se basa en cuatro lineamientos esenciales:

1.- Evitar la exposición a factores medioambientales nocivos para este grupo de niños

2.- Recuperar, mantener y promover el buen funcionamiento y la integridad del aparato digestivo .

3.- Aporte nutricional vía alimentación o suplementación nutricional específica para una bioquímica y metabolismo más eficiente.

4.- Favorecer la eliminación y desintoxicación de lo que el niño ya ha incorporado y le está causando daño.

Los requerimientos en una o más de estas líneas de intervención se determinan, individualmente en cada niño ya que son todos diferentes, de acuerdo a la historia clínica, sintomatología, y al resultado de análisis de laboratorio, de los cuales algunos deben ser enviados para su análisis a laboratorios especializados en Estados Unidos ya que no se realizan ni se conocen en Chile.